Fuente original: arainfo.org

Por: CARMEN SÁNCHEZ BELLIDO15 MARZO, 2024, 09:23

A la vez que el movimiento feminista crecía y se fortalecía, surgían con gran beligerancia, corrientes e ideas que pretendían y pretenden mantener el modelo androcéntrico, ideas que niegan que la violencia ejercida contra las mujeres, por el hecho de serlo, sea un problema social de gran magnitud y una clara expresión de la existencia de desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres.

Así, están creciendo de forma alarmante los mensajes de negación de la desigualdad, de minimización e incluso normalización de este problema social, como si la violencia fuese fruto de conductas aisladas dentro de una dicotomía de hombres buenos y hombres malos o maltratadores.

Estos mensajes que refuerzan la posición de los agresores y provocan la pérdida de confianza de las mujeres para salir de esta situación, están repercutiendo en la valoración social de la violencia de género.[1]

Recientemente hemos conocido los datos del barómetro Juventud y Género 2023: a pesar de que el 87% de chicas y chicos jóvenes dicen reconocer alguna situación de violencia de hombres contra mujeres en su entorno cercano, hay un 23,1% de chicos y un 13,2% de chicas que creen que la violencia de género no existe o es un invento ideológico. En 2019 esta afirmación era secundada por un 12% de los chicos y un 5,7% de las chicas. Es preocupante que, a la vez que hemos avanzado en igualdad, el pensamiento de los jóvenes, que representan el futuro, sea más retrógrado.

La Ley Integral contra la Violencia de Género ya cumple 20 años, y a falta del necesario y urgente desarrollo y aplicación de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual siguen creciendo la violencia y los asesinatos machistas.

Conocemos la magnitud y gravedad de las consecuencias psicofísicas del maltrato; diversos estudios científicos [2] han puesto de manifiesto que las mujeres víctimas de violencia de género presentan un 40% más de riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, endocrinas y otras, por lo que la detección precoz de los casos de violencia de género para prevenir estas consecuencias es esencial. Y el mejor ámbito para que las mujeres que sufren violencia sean asistidas es el del Sistema Nacional de Salud.

Es urgente por tanto que el Gobierno de Aragón dote a nuestra Sanidad Pública de los medios necesarios para este fin, que asegure la formación del personal de los centros sanitarios, especialmente de la Atención Primaria. Esta formación ha de ser obligatoria con perspectiva de género e interseccional con la finalidad de mejorar la detección ante signos y síntomas que manifieste la mujer y que pueden hacer pensar al profesional sanitario en el maltrato como problema de fondo.

Asimismo, es imprescindible asegurar la coordinación de estos servicios con otras instituciones y asociaciones implicadas a fin de dar una respuesta integral e integrada a este tipo de violencia.

Referencias:

[1] M. Loreente Acosta Rev Mujeres y Salud dic 23 Nº 55 

[2] Journal of the American Heart Association