Por: Marciano S√°nchez Bayle

Fuente original: nuevatribuna.es

Ahora que se cumplen¬†20 a√Īos de los atentados del¬†11 M¬†me parece oportuno comentar alguna experiencia personal de aquel desdichado d√≠a que abunda en un tema distinto de la manipulaci√≥n y ocultamiento que se produjo por parte del gobierno del momento y que abunda en un aspecto importante de nuestra sociedad.

Ese día y al conocer las noticias de los atentados me dirigí a urgencias del hospital y me la encontré abarrotada, pero no de heridos y/o enfermos sino de personal de todas las categorías (medicina, enfermería, celadores, administrativos, etc.) que estaban allí para ofrecer sus servicios y colaborar en la atención de los heridos que llegasen, algunos de ellos habían acabado de trabajar (salientes de guardia, finalización del turno de noche) y estaban dispuestos a continuar trabajando si era preciso. 

Lo primero que se nos coment√≥¬†es que no hab√≠a constancia de que hubiera ni√Īos entre los heridos y que por lo tanto no exist√≠a la necesidad de reforzar la urgencia, por lo que lo mejor era que todos nos fu√©ramos a nuestro trabajo habitual, y en todo caso si lo dese√°bamos pod√≠amos dejar nuestros nombres y forma de contacto por si las cosas se complicaban.¬†Tambi√©n nos dijeron que en las estaciones ya hab√≠a personal suficiente para la asistencia y que solo podr√≠amos estorbar.

Hasta aquí digamos que lo esperable, en una catástrofe es de razonable que los trabajadores sanitarios estén dispuestos a hacer un esfuerzo especial para reforzar la asistencia sanitaria, pero lo que más me sorprendió, es que al acudir a las salas de hospitalización hubo un grupo importante de madres y padres que se dirigieron a nosotros diciéndonos que sus hijos no estaban tan graves y que si necesitábamos las camas podíamos darles de alta porque querían colaborar y que hubiera camas libres para quienes en ese momento lo precisaban más.

De nuevo les trasladamos la informaci√≥n que ten√≠amos, y la ausencia de necesidad de camas pedi√°tricas, con todo les se√Īalamos que si se produc√≠a un cambio en la situaci√≥n se lo har√≠amos saber, y que en nuestra opini√≥n si quer√≠an colaborar lo¬†mejor que pod√≠an hacer era donar sangre que, obviamente, era una necesidad importante, lo que me consta hicieron algunos de ellos.

Es bueno que en estos momentos en que sobre todo nos fijamos en los miserables que intentaron manipular a la opini√≥n p√ļblica, recordemos la enorme oleada de solidaridad, apoyo y generosidad que¬†ha caracterizado en momentos cr√≠ticos a los trabajadores sanitarios y a la poblaci√≥n de nuestro pa√≠s, y que volvi√≥ a producirse durante la pandemia.

Por mucha maldad que haya en quienes desgraciadamente protagonizan la generalidad de las noticias, la ciudadanía tiene mayoritariamente una gran capacidad de mutuo apoyo, tan espontáneo como admirable. Esa es nuestra gran fortaleza como país y nuestro orgullo, no nos dejemos embaucar por quienes viven de la crispación y el enfrentamiento. Juntos podemos.

Marciano S√°nchez Bayle, portavoz de la Federaci√≥n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P√ļblica