* Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca

Por: GLORIA ALONSO*  16 DE ENERO DE 2024

Fuente original: saludadiario.es

Vaya por delante una sincera declaración de intenciones: yo no quiero ser médico 24 horas al día, 7 días a la semana.

Las personas que rodean a un médico, sus familiares, amigos, compañeros… creen que ese médico está siempre disponible. Supongo que en la mayoría de los casos no son conscientes de que el médico necesita descansar, que tiene sus horas libres, como el resto del mundo, y que tiene un trabajo bastante estresante en general del que necesita desconectar. Me imagino que no lo hacen con mala intención: a sus ojos, creen que las preguntas sobre temas de salud no le importan porque es médico y está ahí siempre disponible para ellos.

Eso, de un lado de la cuestión; del otro, el médico, con cierto estoicismo, acepta que es médico 24 horas y que debe ser así. Para nada estoy de acuerdo, pues la salud mental del médico hay que cuidarla. Que le estén bombardeando por las tardes, por las noches, en vacaciones, en salientes de guardia con motivos de preocupación de los que le rodean —no necesariamente personas íntimas, muchas veces vecinos o amigos de amigos— no contribuye a su felicidad. Muchas veces el médico puede sentirse intranquilo o preocupado porque, aunque con frecuencia los motivos de consulta son banales, otras veces pueden ser problemas graves y no se pueden tomar decisiones por wasap o por teléfono.

Va a depender también de la especialidad que tenga cada médico, porque me imagino que los dermatólogos estarán fritos a fotos por wasap: “me ha salido una manchita”, “me han salido unos granitos”, “¿a ti qué te parece, no será nada, verdad?”. Pues será o no será, pero no son formas. Por otro lado, oftalmólogos u otorrinos, que se dedican a patologías muy prevalentes, seguro que tienen más carga de consultas.

¿Acaso no eres médico?

Otro hecho curioso es que la gente sabe que eres médico y cree que entiendes de todo. Así, a un traumatólogo le preguntan cosas de pediatría; a un cirujano, por el tratamiento de una bronquitis… Y no les puedes decir que no es tu especialidad, porque la respuesta siempre es la misma: “¿Acaso no eres médico?”.

En fin, que no creo que el médico deba aguantar con estoicismo el bombardeo constante sobre las inquietudes en salud de las personas que le conocen —no digamos ya de los que le rodean—, y los demás no deben acosarle con historias.

Déjenle tranquilo, porque el médico necesita descansar, desconectar; lleva una profesión con mucha responsabilidad, con mucho peso, sobre todo mental, y tiene el mismo derecho que ustedes a relajarse en su tiempo libre. Los médicos no tienen que responder continuamente a preguntas que suponen un alivio para el que demanda atención (“no es nada, ya lo he consultado con mi primo médico”), que, a la vez, descarga su preocupación en el médico.

Hay claramente un trasfondo de abuso y una actitud egoísta. De manera que me gustaría que fuéramos más respetuosos y dejáramos que el médico ejerza como tal en sus horas de trabajo, permitiendo que el resto del tiempo haga lo que le dé la gana. Cuidemos su salud mental, por favor.

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