Por: José Manuel Aranda Regules

Médico de Familia. Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Baleares

11 MAY 2026 6:20

Fuente original: diariodemallorca.es

 

Estamos asistiendo al progresivo deterioro del Servicio Nacional de Salud y de las condiciones de trabajo de médicos y del resto de trabajadores.

En este contexto, sería loable el apoyo ciudadano a las protestas en defensa de la sanidad pública, pero asisto sorprendido a la evolución de la huelga intermitente de médicos convocada por el Sindicato Médico. Sorprendido, porque parece que se han equivocado de enemigo. Parte significativa de sus reclamaciones le corresponde resolverlas al gobierno autónomo y no al ministerio de Sanidad (reconocimiento de guardias y su cómputo real, condiciones laborales concretas como turnos, descansos, guardias, retribuciones específicas y negociación salarial); otras implican el cambio de la normativa vigente en materia de pensiones (que no corresponde a Sanidad). Lo que sí corresponde al Ministerio tiene que ver con la exigencia de dedicación exclusiva de los gestores del sistema, es decir con los intereses corporativos de una elite médica que se dedica en cuerpo y alma a sacar beneficio de la «medicina privada».

Es tan poco racional esta huelga por defender privilegios de algunos médicos, que yo esperaba su muerte por consunción. La progresiva toma de conciencia de muchos médicos huelguistas enfadados con razón, de que, aparte del cabreo, están siendo manipulados. Y repasando los datos es así: el apoyo es cada vez menor.

Pero unas palabras de la portavoz de Vox en el Congreso me hicieron pensar que el Sindicato Médico no se ha equivocado de enemigo: «El problema de la vivienda se resuelve cuando echen a Pedro Sánchez». Parece que el enemigo a batir no es el Estatuto Marco sino el Gobierno legítimo de la nación (¿derrocarlo?). Una huelga directamente política con reivindicaciones, unas que atentan contra el conjunto de trabajadores del SNS y la población, y otras imposibles de cumplir. Resuena a las huelgas que precedieron al golpe de Pinochet en Chile.

Antes, el impacto de una huelga se medía por el número de huelguistas. En esta, el impacto se mide por el incremento de las demoras por suspensión de la actividad médica. Y si se convoca una huelga, el Servicio de Salud de la Comunidad puede parar toda la actividad decretando servicios mínimos aunque el numero de huelguistas sea escaso. ¿Está pasando eso en algunas comunidades?

«Cuanto peor, mejor» que decía M. Rajoy. Algunas comunidades piden la dimisión de la ministra que se ha atrevido a cuestionar los intereses de la elite médica. Juego sucio contra el Gobierno, como juego sucio es dificultar la obtención de «papeles» para la regularización de inmigrantes. Esto va más allá de reivindicaciones específicas de cada sector, es un atentado contra el Estado de Derecho, contra el imperio de la ley, contra la democracia.

Me sorprende el juego sucio golpista, pero me sorprende también la indiferencia cómplice de grandes sectores sociales. ¿Se creen los médicos que apoyan la huelga que estarán mejor en un sistema privatizado? ¿Creen de verdad que la aplicación de la IA sin control no eliminará muchos de sus puestos de trabajo?¿Cree la población que vota a opciones políticas privatizadoras y torticeras que los servicios públicos que usan serán igualmente accesibles?¿De verdad creen los medios de comunicación que la libertad de prensa que tanto costó arrancar a la dictadura es inamovible? Tengo 70 años y ya me queda poco recorrido, pero…¡Que Dios nos pille confesados!


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