La Atención Primaria mejora la salud de la población y la racionalidad del sistema sanitario, pero sigue sin recibir el respaldo político necesario

Con motivo del Día Internacional de la Atención Primaria, que se celebra el próximo 12 de abril, desde la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) queremos reiterar una evidencia sobradamente demostrada: los sistemas sanitarios orientados a la Atención Primaria logran mejores resultados en salud, son más eficientes y más equitativos.

En su casi medio siglo de desarrollo, la Atención Primaria ha demostrado que contribuye a una mayor esperanza de vida y menores tasas de mortalidad, mejora el control de las enfermedades crónicas, reduce los costes globales del sistema y evita hospitalizaciones innecesarias. También disminuye la duplicación de pruebas diagnósticas y el uso injustificado de tecnología compleja, garantiza la accesibilidad y la equidad, facilita la continuidad de la atención y fortalece la relación entre profesionales y pacientes.

Además, ofrece una atención integral e integrada, centrada no solo en la enfermedad, sino en las personas y su contexto, genera mayores niveles de satisfacción y desempeña un papel esencial como guía del sistema sanitario, coordinando la atención de pacientes complejos y orientando el recorrido asistencial del conjunto de la población.

Todo ello está sobradamente acreditado. Pero no ha sido suficiente para alcanzar el consenso político necesario para salvarla.

Hoy, muchos centros de salud están saturados y carecen del personal suficiente. Otros han cerrado, especialmente en el medio rural, o funcionan a medio gas. Tras la pandemia, la aparición de demoras en la atención —con una espera media de 9 días y un 25% de demoras de 11 días o más— ha supuesto la puntilla para el descrédito de un nivel asistencial esencial ante una población que no entiende por qué debe esperar mientras percibe centros aparentemente vacíos o infradotados.

La situación es especialmente grave en la atención infantil: medio millón de niños y niñas carecen de pediatra. A ello se suma la inestabilidad laboral y las malas condiciones de trabajo, que han provocado que 1.258 especialistas hayan abandonado la Atención Primaria en los últimos años. En algunas comunidades autónomas se está recurriendo incluso a la contratación de profesionales sin formación especializada en Atención Primaria, poniendo en riesgo el modelo y deteriorando la calidad asistencial.

Las consecuencias son conocidas: aumentan los casos graves, se colapsan las urgencias hospitalarias, se cronifican dolencias cuyo pronóstico empeora por la demora diagnóstica o terapéutica, reaparecen brotes epidémicos como el sarampión y se multiplica el sufrimiento, el coste emocional y la incertidumbre de las personas enfermas y sus familias.

La Atención Primaria sufre una crisis estructural provocada por la creciente presión asistencial, la falta crónica de personal, la precariedad laboral y las desigualdades territoriales. Todo ello conduce al deterioro progresivo de los servicios y al agotamiento profesional. La causa de fondo es conocida: recortes, desinversión, ausencia de políticas decididas y mala planificación.

Y, sin embargo, la Atención Primaria sigue siendo tan imprescindible como siempre. Las formas de enfermar y morir en la sociedad contemporánea, el envejecimiento, la cronicidad, los problemas de salud mental y las desigualdades sociales lo evidencian cada día. El problema es que una parte importante de quienes toman decisiones sobre la Atención Primaria pública no la utilizan ni la conocen de verdad.

Por eso, en octubre de 2024, diez organizaciones profesionales de Atención Primaria alcanzamos un consenso sobre las propuestas necesarias para construir una Nueva Atención Primaria, un acuerdo que sigue plenamente vigente hoy y cuyos ejes fundamentales son:

1. Incrementar los recursos de Atención Primaria hasta alcanzar el 25% del presupuesto sanitario.

2. Garantizar la accesibilidad, la longitudinalidad y la continuidad asistencial, de modo que cada problema de salud sea atendido por el profesional más adecuado y en el tiempo oportuno, con demoras no superiores a 48 horas en la atención a demanda ordinaria.

3. Garantizar la equidad mediante una asignación de recursos según necesidades, así como la universalidad efectiva, asegurando el derecho a una asistencia sanitaria normalizada a toda persona residente en España, incluidas las personas en situación administrativa irregular.

4. Adecuar la política de recursos humanos, incrementando plantillas y adaptándolas a las necesidades actuales, incorporando nuevos perfiles profesionales con orientación comunitaria —psicología clínica, terapia ocupacional, logopedia, trabajo social, fisioterapia, odontología, educación social, entre otros— y ampliando la cartera de servicios.

5. Combatir la medicalización y la iatrogenia, generalizando estrategias desmedicalizadoras en el uso de fármacos y pruebas diagnósticas.

6. Desarrollar un modelo integrado de atención a las personas, impulsando procesos colaborativos que aseguren la atención integral y la comunicación eficiente entre niveles asistenciales.

7. Reorientar la Atención Primaria hacia la salud y no solo hacia la enfermedad, desarrollando estrategias de salud comunitaria mediante acciones intersectoriales y con participación de administraciones locales, recursos educativos, sociales y ciudadanía para actuar sobre los determinantes sociales de la salud.

8. Profesionalizar, cualificar e integrar al personal administrativo sanitario dentro de los equipos de Atención Primaria como un perfil imprescindible.

9. Impulsar una política de personal incentivadora para todos los trabajadores y trabajadoras de Atención Primaria, basada en la estabilidad, el fin de la precariedad, mejoras salariales, incentivos reales y reconocimiento profesional, incluyendo medidas específicas para plazas de difícil cobertura.

10. Asegurar una formación de calidad, incorporando la Atención Primaria a la Universidad y a los centros de Formación Profesional, y garantizando la formación continuada a todos los equipos.

11. Evaluar las innovaciones implantadas en los centros de salud en los últimos años, especialmente los sistemas de citación previa y cribado de la demanda.

12. Prestar una atención especial a los problemas de salud mental y a la atención a las personas mayores, desde modelos transversales, multidisciplinares y orientados a la prevención y la promoción de estilos de vida saludables.

Desde la FADSP, como organización impulsora de este acuerdo, reiteramos en el Día Internacional de la Atención Primaria nuestro apoyo firme a este consenso profesional, imprescindible para frenar su deterioro y desmantelamiento y para sentar las bases de una nueva Atención Primaria pública, universal, accesible, integral y comunitaria.

 


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