Por: CRISTINA CABRERA 31 DE ENERO DE 2024

Fuente original: saludadiario.es

En la √ļltima semana se me ha planteado la posibilidad de reflexionar sobre una propuesta que ya hab√≠a escuchado en varias ocasiones en ciertos c√≠rculos del √°mbito de las urgencias tanto hospitalarias como de atenci√≥n continuada.

Se trata de valorar la conveniencia o no de instaurar copagos en el uso de los servicios de urgencias basándose en la hipótesis de que, si los pacientes han de pagar una parte del costo de los servicios médicos, se espera que éstos los utilicen de manera más responsable y eviten abusar del sistema.

El primer dilema que se me plantea, por tanto, es ¬Ņc√≥mo¬†discernir entre¬†uso¬†y¬†abuso¬†en una cuesti√≥n tan personal como es la salud de alguien? Algunas propuestas sugieren que sean los profesionales m√©dicos de urgencias los que determinen si se trata de una urgencia¬†real.

Esta justificación puede ser comprada por aquellos que mantengan la mentalidad paternalista de la relación médico-paciente del siglo pasado. En la actualidad, se tiende a una medicina centrada en la persona en la que el acto médico sea un encuentro entre dos expertos. En este sentido, el médico aporta su experiencia clínica, conocimientos médicos y habilidades técnicas, mientras que el paciente aporta su conocimiento sobre su propia experiencia personal y preferencias individuales.

Necesidad de mejorar la educación en salud

Es cierto que existen personas¬†hiperfrecuentadoras,¬†pero, ¬Ņcu√°l es el motivo de su¬†hiperfrecuentaci√≥n?, ¬Ņes su falta de sensibilidad y solidaridad con el sistema sanitario?, ¬Ņes su poco civismo o su naturaleza¬†abusadora?, ¬Ņo m√°s bien puede deberse a que el sistema sanitario (o la sociedad) no est√© sabiendo dar respuesta a sus necesidades?

¬ŅAcaso¬†no es una necesidad en salud resolver dudas y preocupaciones¬†aun cuando una persona est√°¬†sana¬†desde el punto de vista biom√©dico?, ¬Ņqu√© pasa con el abordaje bio-psico-social?, ¬Ņno ser√≠a mejor centrar los recursos en dar una buena educaci√≥n en salud para que la poblaci√≥n identifique s√≠ntomas de alarma de patolog√≠as urgentes?, ¬Ņpuede ser que¬†alta presi√≥n asistencial de las urgencias¬†sea reflejo de una campa√Īa publicitaria del miedo?:¬†‚ÄúH√°gaselo mirar r√°pido, no vaya a ser algo malo‚ÄĚ.

Por otro lado, no en pocas ocasiones, personas que acuden a los servicios de urgencias con demandas de salud y que son dadas de alta con un diagn√≥stico que algunos podr√≠an considerar banal y, por tanto, sujeto a copago, vuelven a las pocas horas/d√≠as con¬†persistencia o empeoramiento del proceso¬†que motiv√≥ su primera visita y son, esta vez s√≠, diagnosticadas de procesos m√°s urgentes o graves. En ese caso,¬†¬Ņse le devolver√≠a el copago aportado en la primera visita a urgencias?¬†Y en ese caso, ¬Ņsignificar√≠a que el sistema reconoce esa situaci√≥n como un¬†error¬†o un retraso de diagn√≥stico?

Copago e inequidades

Otra reflexi√≥n que me suscita esta medida es que se basa en la premisa de que, al ser los servicios¬†gratis¬†desde el punto de vista econ√≥mico, el paciente no est√° pagando ning√ļn precio por usar este servicio, como si el tiempo que espera un paciente triado con un nivel de prioridad IV (patolog√≠a no urgente) no fuese en s√≠ ya un pago justo. El¬†tiempo de espera ya podr√≠a considerarse un m√©todo disuasorio¬†para los supuestos¬†abusadores¬†del sistema.

Adem√°s, se corre el riesgo de que, en el caso de que hubiera un mal uso por parte de algunas personas, la medida, lejos de disuadir esa conducta,¬†sirva para legitimarla, ya que ‚Äúse ha pagado‚ÄĚ por ella.

¬ŅY, qu√© ocurre con aquellas personas que realmente tengan dificultades econ√≥micas suficientes como para dejar de ir a un servicio de urgencias por motivos econ√≥micos, aun cuando presenten procesos urgentes? Con el copago en los servicios de urgencias se podr√≠a correr el riesgo de aumentar a√ļn¬†m√°s las inequidades en salud por determinantes socioecon√≥micos.¬†

El copago, ¬Ņuna medida eficaz?

Otras cuestiones en contra de implantar dicha medida es que existe evidencia con experiencias previas que sugieren la¬†no efectividad¬†del copago ni como medida de disuasi√≥n para el uso de las urgencias (Irlanda, 2010) o de las consultas extrahospitalarias (Alemania, 2004) ni como medida para la reducci√≥n de gastos por los retrasos diagn√≥stico-terap√©uticos derivados, que puedan conllevar mayor n√ļmero de ingresos y d√≠as de estancia media por ingreso (EEUU, 2001 y 2006).

Como conclusión, he de decir que, igual que en las intervenciones clínicas, las intervenciones en gestión sanitaria no están exentas de poder ser iatrogénicas, por lo que se debe reflexionar sobre ellas y se deben evaluar rigurosamente antes de implantarlas. Dicha evaluación no sólo debe ser técnica (de efectividad y eficacia), sino también pasar un filtro bioético, así como estar alineadas en todo momento con la filosofía de nuestro sistema sanitario y con todos sus pilares fundamentales, la equidad entre ellos. 

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