La ADSPM denuncia el deterioro sostenido de la Atención Primaria y exige un cambio urgente de rumbo
Con motivo del 12 de abril, Día Internacional de la Atención Primaria, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (ADSPM) quiere alertar de la situación límite en la que se encuentra este nivel asistencial en la Comunidad de Madrid.
La Atención Primaria ha demostrado durante décadas que es el pilar fundamental de cualquier sistema sanitario eficaz, equitativo y eficiente. Sin embargo, en Madrid se está produciendo un desmantelamiento y deterioro progresivo que responde a decisiones políticas mantenidas en el tiempo.
En Madrid el problema no es ningún misterio. La Atención Primaria está infrafinanciada desde hace años (11,4 % del presupuesto total actual) y eso se nota en todo lo demás. Es la comunidad que menos invierte en Atención Primaria por habitante (177 €), muy por debajo de otras que sí han apostado por reforzar este nivel asistencial, y el presupuesto destinado a conciertos privados (1.057 m€) casi iguala el de Atención Primaria (1.257 m€), excluyendo el gasto en farmacia.
¿Las consecuencias? Por ejemplo, somos la comunidad autónoma que concentra el mayor porcentaje de profesionales de medicina de familia con más de 2.000 pacientes asignados, por encima de lo recomendable y de la media estatal. Pero no es solo un problema de médicos. La situación de enfermería es igual de preocupante, en este caso liderando el ranking de Tarjeta Sanitaria Individual (TSI) por profesional de todo el estado, es decir, muchas tienen adscritas en torno a 2.000 TSI, lo que dificulta enormemente el desarrollar tareas clave como la prevención, el seguimiento de pacientes crónicos, la atención domiciliaria o el trabajo comunitario.
En pediatría la situación es especialmente grave, con miles de niños y niñas sin pediatra asignado, dificultando una atención adecuada. Y en otros perfiles, como las matronas, la sobrecarga también es evidente, atendiendo a más de 20.000 personas.
A esto se suma la falta de personal administrativo suficiente, un elemento clave para garantizar la accesibilidad.
El resultado es un sistema tensionado al límite. Más del 70% de los centros de salud tienen plantillas incompletas, cientos de miles de personas no tienen médico o pediatra asignado y conseguir cita puede llevar cerca de 10 días. La excepción se ha convertido en algo habitual.
Todo ello se traduce en más presión sobre las urgencias hospitalarias, retrasos diagnósticos, empeoramiento de enfermedades y más sufrimiento evitable para la población. Pero además se está produciendo otro efecto importante y es que se empuja a quienes pueden permitírselo hacia la sanidad privada, consolidando un modelo más desigual.
En este contexto, resulta especialmente llamativo que se estén planteando soluciones como la introducción de herramientas de inteligencia artificial en la consulta mientras siguen sin resolverse los problemas estructurales. La tecnología puede tener un papel complementario, pero no sustituye la falta de profesionales, ni corrige la sobrecarga, ni recupera la relación clínica. Convertir la IA en eje de la respuesta a una Atención Primaria desbordada no solo es insuficiente, sino que desplaza el foco del problema real y corre el riesgo de deshumanizar aún más la atención.
Es una forma de gestionar por parte del gobierno del partido popular. Se debilita la Atención Primaria, se dificulta el acceso y se erosiona la confianza en el sistema público.
Desde la ADSPM recordamos que existen soluciones conocidas y compartidas por amplios sectores profesionales como son el incrementar la financiación en Atención Primaria hasta niveles adecuados (mínimo 3.000 m€), reforzar las plantillas, planificar adecuadamente los recursos, completar las plantillas de todos los Puntos de Atención Continuada (PAC), mejorar las condiciones laborales y hacerlas atractivas, recuperar las áreas sanitarias, garantizar la accesibilidad en un máximo de 48 horas, desburocratizar la asistencia, asegurar la participación ciudadana y apostar por un modelo de Atención Primaria comunitario, integral y centrado en las personas.
Porque, a pesar de todo, la Atención Primaria sigue funcionando. Y lo hace gracias al compromiso de sus profesionales, que sostienen el sistema en condiciones cada vez más difíciles, con sobrecarga, agendas imposibles y falta de recursos. Son ellos y ellas quienes mantienen la calidad de la atención, quienes garantizan la cercanía, quienes evitan que el deterioro sea aún mayor, pero no se puede seguir sosteniendo el sistema únicamente sobre su esfuerzo.
Por lo tanto, falta voluntad política. La Atención Primaria sigue siendo imprescindible para garantizar el derecho a la salud, pero en Madrid se la está dejando caer, y eso tiene responsables: el Gobierno del Partido Popular y su presidenta, Isabel Natividad Díaz Ayuso.
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